Volver a entrenar después de las vacaciones puede costar más de lo que imaginamos. Cambian los horarios, descansamos más, dejamos a un lado algunas rutinas y, aunque hayamos seguido activos durante el verano, nuestro cuerpo puede haber perdido temporalmente parte de las sensaciones que tenía antes del descanso.
¿Significa esto que hemos perdido todo el progreso? No. Pero tampoco podemos pretender volver el primer día exactamente en el mismo punto en el que nos encontrábamos antes de las vacaciones.
La vuelta al entrenamiento debe ser progresiva. Especialmente en disciplinas como Pilates, Yoga o Pole Dance, donde intervienen la fuerza, la movilidad, la coordinación, la flexibilidad y el control corporal.
Por eso, septiembre es el momento perfecto para recuperar hábitos y volver a conectar con nuestro cuerpo. Eso sí: hay algunos errores que deberías evitar si quieres que esa vuelta sea más cómoda, segura y sostenible.
Estos son los cinco que vemos con más frecuencia.
1. Querer volver a girar como si no hubieras parado
Este primer error está especialmente dirigido a quienes practican Pole Dance.
A no ser que tus vacaciones hayan transcurrido en un parque de atracciones, probablemente hayas pasado varias semanas sin girar demasiado. Y sí, tu cuerpo también necesita volver a acostumbrarse a esa sensación.
Después de un periodo sin practicar, lanzarte directamente a realizar combos rápidos y giros intensos puede provocar mareos y hacer que las primeras clases sean bastante menos agradables de lo esperado.
La solución es sencilla: empieza poco a poco.
Durante las primeras sesiones puedes utilizar más la barra fija e introducir progresivamente los movimientos en barra giratoria. Reduce también la velocidad de tus combos hasta que el cuerpo vuelva a familiarizarse con los giros.
Un pequeño truco para evitar el mareo en Pole Dance
Cuando estés girando en la barra, intenta dirigir la mirada hacia alguna parte de tu propio cuerpo que esté girando contigo.
Tener una referencia visual que se mueve a tu misma velocidad puede ayudarte a gestionar mejor la sensación de giro.
Y, sobre todo, ten paciencia. Igual que ocurre con la fuerza o la flexibilidad, tu tolerancia al giro también necesita volver a entrenarse.
2. Llegar tarde y saltarte el calentamiento
Llegar cinco o diez minutos tarde puede parecer poco importante, pero significa perder precisamente una de las partes más importantes de la clase: la entrada en calor.
El calentamiento prepara progresivamente al cuerpo para el esfuerzo que viene después.
Aumentamos la temperatura corporal, movilizamos articulaciones y comenzamos a activar los grupos musculares que posteriormente tendrán que trabajar con mayor intensidad.
Esto cobra todavía más importancia cuando volvemos a entrenar después de un periodo de descanso.
Nuestro cuerpo necesita recuperar sensaciones y volver a acostumbrarse a determinados rangos de movimiento y esfuerzos. Entrar directamente en la parte intensa de una clase no es la mejor manera de conseguirlo.
Así que uno de nuestros consejos para septiembre es muy sencillo: mira bien el reloj y llega con tiempo.
En Pilates, Yoga y, especialmente, en Pole Dance, el calentamiento forma parte del entrenamiento. No es un trámite que podamos eliminar para llegar directamente a lo que más nos gusta.
3. Volver en “modo pijama”
La motivación no siempre está ahí, y tampoco podemos depender de ella para entrenar.
Hay días en los que tendremos muchísimas ganas de venir a clase y otros en los que preferiríamos quedarnos en el sofá. Por eso, a largo plazo, la constancia es mucho más importante que la motivación.
Pero nuestra actitud sí puede ayudarnos.
Después de las vacaciones es fácil continuar mentalmente en ese “modo descanso”: horarios diferentes, menos obligaciones y pocas ganas de recuperar la rutina.
Intenta convertir la vuelta al entrenamiento en algo que te apetezca.
Prepara tu ropa, llena tu botella de agua fresquita, ponte esa playlist que te activa antes de salir de casa y llega al estudio con ganas de reencontrarte con tus compañeras.
Son pequeños gestos, pero ayudan a cambiar el chip.
No necesitas estar motivada al 100 % todos los días. Lo que necesitas es recuperar poco a poco el hábito.
4. Pretender hacerlo todo el primer día
Tú has estado de vacaciones. La gravedad no.
Y esta frase resume perfectamente uno de los errores más frecuentes cuando retomamos el entrenamiento: intentar hacer exactamente lo mismo que hacíamos antes de parar.
Si antes de las vacaciones realizabas determinadas inversiones en Pole Dance, ejercicios avanzados de fuerza o movimientos que requieren una gran flexibilidad, es normal que las primeras sesiones cuesten un poco más.
No significa que hayas perdido todo lo conseguido.
Simplemente, tu cuerpo necesita volver a adaptarse.
La fuerza, la coordinación y el control corporal requieren práctica. Después de varias semanas con menos actividad, conviene recuperar progresivamente las cargas, las posiciones y la intensidad.
Esto también se aplica al Pilates.
Quizá un ejercicio que antes realizabas con facilidad ahora te exige algo más de concentración o notas que tu musculatura se fatiga antes. No pasa nada.
No intentes recuperar varias semanas de descanso en una sola clase.
Escucha a tu cuerpo, prioriza la técnica y deja que las sensaciones regresen progresivamente. En pocas sesiones empezarás a encontrarte mucho más cerca de donde estabas antes de las vacaciones.
5. No recuperar una rutina de entrenamiento
Este probablemente sea uno de los errores más importantes.
Puedes volver con muchísimas ganas, entrenar tres días durante la primera semana y desaparecer durante las dos siguientes.
Así será mucho más difícil recuperar el hábito.
Nuestro cuerpo agradece la regularidad. Y nuestra cabeza también.
Por eso, al volver de vacaciones es recomendable elegir un horario de entrenamiento que realmente puedas mantener.
No pienses únicamente en qué horario te viene bien esta semana. Piensa qué días y horas puedes integrar de forma realista en tu rutina durante los próximos meses.
Una vez elegido, intenta respetarlo.
Si todos los martes y jueves a determinada hora sabes que tienes entrenamiento, llegará un momento en el que dejarás de preguntarte si te apetece ir. Simplemente formará parte de tu semana.
La clave para progresar no suele estar en hacer muchísimo durante unas semanas, sino en conseguir entrenar de manera constante durante meses.
¿Cómo retomar el ejercicio después de las vacaciones?
Si has estado varias semanas sin entrenar, no necesitas ninguna estrategia complicada.
Empieza por recuperar tres elementos fundamentales: movimiento, técnica y constancia.
Durante las primeras sesiones, presta especial atención al calentamiento y a la movilidad. Reduce ligeramente la intensidad si lo necesitas y céntrate en volver a ejecutar correctamente los movimientos.
También es un buen momento para escuchar a tu cuerpo.
No compares necesariamente cómo te encuentras ahora con tu última clase antes del verano. Dale unos días para volver a adaptarse.
Y, sobre todo, establece una rutina.
Dos clases semanales que puedas mantener durante meses son mucho más interesantes que intentar entrenar todos los días durante la primera semana de septiembre y abandonar después.
¿Cuánto se tarda en recuperar la forma después de las vacaciones?
No existe una respuesta idéntica para todo el mundo.
Dependerá del tiempo que hayas estado sin entrenar, de la actividad física que hayas mantenido durante las vacaciones, de tu experiencia previa y de la frecuencia con la que entrenabas antes.
Lo importante es recordar que no vuelves desde cero. Has trabajado para no perder la forma física.
Tu cuerpo ya conoce muchos de esos movimientos y conserva las adaptaciones y habilidades desarrolladas durante meses de práctica. Por eso, recuperar sensaciones suele ser muy diferente a empezar una disciplina por primera vez.
En lugar de obsesionarte con cuánto vas a tardar, céntrate en volver a disfrutar de tus entrenamientos.
Pilates, Yoga y Pole Dance: volver también puede ser una oportunidad
Septiembre no tiene por qué consistir únicamente en “recuperar lo perdido”.
También puede ser un buen momento para probar cosas nuevas.
Combinar diferentes disciplinas permite trabajar el cuerpo desde perspectivas distintas. El Pilates puede ayudarte a desarrollar fuerza, control y estabilidad; el Yoga permite trabajar especialmente la movilidad, la flexibilidad y la conexión entre movimiento y respiración; mientras que el Pole Dance combina fuerza, coordinación, flexibilidad y expresión corporal.
En Studio Pilandcross puedes organizar tu semana combinando diferentes disciplinas y adaptándolas a tu nivel y a tus objetivos.
También puedes variar entre nuestras modalidades de Pilates, como Pilates Esencial, Pilates Estudio y Pilandcross, para encontrar un entrenamiento que encaje contigo y te permita seguir progresando.
Los 5 errores que debes evitar en tu vuelta al entrenamiento
En este vídeo, Conchita te cuenta de forma rápida y divertida cuáles son estos cinco errores y qué puedes hacer para que tu vuelta al entrenamiento después de las vacaciones sea mucho más llevadera.
▶️ Mira aquí el vídeo completo:
Guárdalo para tu primera semana de vuelta y recuerda: no tienes que demostrar nada en tu primera clase.
Vuelve a entrenar con nosotros en La Zubia
Si septiembre también significa para ti volver a cuidarte y recuperar tu rutina, en Studio Pilandcross, en La Zubia, te estamos esperando.
Puedes encontrar diferentes modalidades de Pilates, Yoga y Pole Dance y organizar tus entrenamientos de una forma que realmente encaje en tu semana.
Y si llevas todo el verano sin entrenar, tranquila: empieza poco a poco.
Llega con tiempo, calienta, escucha a tu cuerpo, recupera progresivamente la intensidad y, sobre todo, vuelve a crear ese horario que te permita ser constante.
Porque no importa tanto cómo sea tu primer entrenamiento de septiembre.
Lo importante es que haya un segundo, un tercero y muchos más.
Elige tu disciplina, encuentra un horario que puedas mantener y vuelve a disfrutar del entrenamiento con nosotr@s.
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¡Nos vemos en el estudio!
